viernes, septiembre 16, 2011

HUAROCHIRI: CRONICA DE VIAJE VIA TINAJA

Es 7 de la mañana  en  Huancata, aun  “no llega  el  Sol”, pero en las alturas de   Chancuya  y Chachacoma  vemos  lo que   conocemos como “ahí viene el Sol”. Aquello es  la sombra que se “dibujan” en los cerros cuando el Sol  aparece en el Este frente a los cerros del lado opuesto. Por su parte, el vehículo de transporte de pasajeros anuncia su llegada  a Huancata por el barrio de Yanatupe procedente de Huanchac con destino a Lima (es sábado 10). Abordar el vehículo es rápido, luego continua la ruta Sangallaya-Huarochirí,   destino de algunas personas  para  actividades comerciales  en  “días de carro”,  gestiones sobre el sistema de riego; mientras  otros  esperan  no más de 45 minutos para  continuar viaje  a Lima. 8.10 de la mañana  y en la tierra de Julio C. Tello se dinamiza la economía local, se escucha Radio Programas y Radio Huarochirí,  es decir, noticias versus música  huarochirana.  Es momento  para desayunar, elijo un plato típico a  base de maíz, caldo de mote, al final una hierva sagrada. Hay compra-venta de  manzanas, chirimoyas y lúcumas de Shuntushula,  Quiripa, Huanchac, Churacocha y Alloca;  de la ganadería de Huarochirí carnes rojas y  el  tradicional queso huarochirano.

9.30 am. con  radiante Sol y una 4x4  conducido por don Jorge, la compañía  de  la señora  Hermelinda  Quispe  y una tía suya, enrumbamos viaje de retorno a Lima,  ya al pie del cerro Caballero  percibimos  la geografía agreste y caprichosa  de la cuenca alta del río Mala, centros poblados, puntos  verdes alrededor de  manantiales,  los límites que separan sequia de pastizales  y  tierras de cultivo; asimismo,  la huella  de muchas parcelas que fueron dejadas de cultivar por el despoblamiento, migración. Por Escomarca debemos decidir si tomamos la vía Tinaja-Lima o Chorrillos-Antioquia-Lima (hay trabajos  de pavimentación de la carretera: Chontay-Antioquia) optamos por lo primero,  más adelante hay personas  trabajando un canal de irrigación que integra muchos pueblos; luego, Buena Vista donde ya no hay el queso de cabra por haberse  comercializado en Escomarca; una lugareña refiere que la vía  Tinaja no es recomendable, pues  el tránsito de vehículos pesados  con mineral no metálico han dañado la carretera, este dato se corrobora cuando el conductor esquiva y evita el arrastre del vehículo. Desde la cumbre al llano hay muchas vueltas que recorrer. En el trayecto  nos viene a la memoria lugares clásicos de la ruta: corral blanco,  roda piojo,  cabreros, asna puquio, pedregal, barranco grande,  arenal,  pampa grande, etc. Con el calor agobiante, vemos cerros y quebradas desérticas, variadas especies de cactus desafiantes al Sol, testigos del tiempo, pero allí están  frente al calor con sus espinas macizas  ante  cualquier depredador.

Después de  2  horas y 10 minutos   ya estamos en  Tinaja, ahora el recurrido es sin vueltas a Manchay-Cieneguilla. Nos preguntábamos  cómo  sería el trabajo de la carretera  en los años  1920, 1921  y siguientes hasta llegar a Huarochirí en 1944, ¡son 44 años de trabajo!  Más a la  costa vemos  extensiones de terreros eriazos, construcciones de material noble y otras precarias como  respuesta a la expansión urbana; desconocemos si hay planificación urbana y control  en las heterogéneas lotizaciones ¿habrá en esto invasiones y tráfico de tierras comunales? Después de soportar el calor, percibir cerros, cactus, sequia y tierras áridas; motiva pensar en infraestructuras  de riego, por ejemplo, el Proyecto Represa Wuiclio con S/. 3 millones de presupuesto  y que las autoridades  deben  fiscalizar la ejecución del gasto; igual, más recursos  para canalizar el  Canal Kollpa. Estas son dos exigencias de la población rural en la cuenca alta del río Mala. El Estado debe pasar del asistencialismo al apoyo  social productivo y los gobernantes del clientelismo político a una verdadera participación ciudadana inclusiva.



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