domingo, enero 29, 2012

LUNAHUANA: CRONICA DE UN PASEO QUE ENCANTA


Al sur de  la ciudad de Lima  en la cuenca  del río Cañete se encuentra LUNAHUANA,  distrito acogedor, con  pequeñas calles, avenida Grau con gran movimiento comercial en ofertas de servicios  para  turismo de aventura en canotaje, canopy,  paseos en cuatrimotos,  a  caballo  y bicicleta  de montaña, entre otros.  Hay buenos servicios de  hospedaje y restaurant campestre. Y, lo que no puede faltar vinos  con  bodegas de antaño  y coctel de pisco. Si el turista o visitante elije  tomar los servicios para  canotaje  se requiere reunir todo una técnica de seguridad  con   chalecos salvavidas, contar con buenas balsas  y desde luego  Guías calificados.  Al Este  de Lunahuana por la margen izquierda del río Cañete se llega al punto inicial para el  ansiado canotaje. Ya, en las orillas del río se recibe una charla sobre cómo actuar en el  recorrido; todos con ropa deportiva, con  chalecos, casco protector,  grupo de siete personas  incluido el Guía y los  actos protocolares para  toma de imágenes, sentados  sobre la balsa con el pie  izquierdo o derecho  “asegurados” sobre  el  “piso”  de la balsa y manos ocupados con remos empuñando la “T”, el Guía  ilustra  cómo remar y estar atentos: cuando avanzar y cuando hacer alto.
Iniciado la aventura en el punto de partida, 15-01-2012, 10.30 am.  con los remos ponemos en  marcha la balsa  sobre el agua fría,  cristalina  y apacible río, este con  sus  riveras rodeados de gran vegetación,  en contraste  con lo  alto de los cerros  con semblante de zona árida  “abriga  la cuenca”   pues en  su lecho  corren las aguas del río  Cañete hacia  el Océano Pacífico o mar de  Grau.  Avanzamos y el Guía   reitera siempre: “avancen” o “alto” para evadir obstáculos.  La consecuencia lógica de aquello es  una desbordante emoción,  sensación  y frescura por  los chapuzones de agua sobre los cuerpos como una bendición divina. Esto es  lo medular,  lo mágico  o  el encanto de  la aventura en canotaje pura adrenalina. A mitad de  recorrido,   el Guía motiva a sus “pasajeros”   preguntando: “chicos y chicas”  se divierten?   Es obvio, con los remos en alto respondemos: sííííí, lo logramos. A pocos minutos del punto de llegada  otro es el estado anímico, hay  otra percepción de   la madre naturaleza. Ya  en la meta después de  40 minutos lleno  de  alegría, nuevas energías  y con las  imágenes  damos  fiel testimonio de vivencias, comentar  a la familia, amigos y recomendar un paseo que encanta. No podremos negar la felicidad que genera la frescura del agua, el agua que nos da vida, que debemos cuidarla, protegerla desde los manantiales, lagunas, riachuelos, ríos o el mar.

En el mismo día se puede visitar la casa embrujada, el puente colgante, bodegas de antaño  rodeados de  plantas de uvas, una de ellas Bodega Reina de Lunahuana, año 1863Además, infaltable visitar el  sitio arqueológico INCAHUASI  donde el estudioso don Abelardo  Robles Vicente nos dice: “INCAHUASI es una  milenaria cultura de los Runa-Huanac, de estirpe generosa, laboriosa y disciplinada”. Volveremos.

Foto: SERCOVP

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