viernes, mayo 28, 2021

GLORIA Y MISERIA DEL FUTBOL PERUANO

“Hacía mucho calor en Berlín el 8 de agosto de 1936. Ese día, los futbolistas peruanos metieron 5 goles en el arco de Austria y, al hacerlo, destruyeron el mito nazi sobre la supuesta superioridad de  la raza blanca. De acuerdo con los principios pregonados por Hitler, los alemanes -rubios, altos y de ojos azules-  pertenecían a una raza superior y estaban destinados a tomar el control del mundo.

Esterilizaciones en la  Alemania de Hitler. En consecuencia, a partir de 1933, los médicos alemanes comenzaron a realizar esterilizaciones forzadas para impedir que las razas inferiores pudieran multiplicarse. Las primeras víctimas fueron los gitanos. También debían morir los niños que habían nacido sordos y ciegos. Por fin se exterminó a centenares de niños afroalemanes porque su color se consideraba indigno. En caso de que algunos “seres inferiores” trataban de disimularlo, en las escuelas, los maestros nazis median el tamaño de la cabeza y el largo de la nariz, y por fin observaban el color del pelo y los ojos de sus alumnos. Los niños que no cumplían con estos parámetros eran obligados a permanecer de rodillas en la clase y aceptar las bofetadas aplicadas por sus compañeros  y maestros. Por último, gigantescos  hornos crematorios fueron el destino de millones de hombres, mujeres y niños recluidos en los campos de concentración.

Este fue el programa aplicado por los nazis en su intento por dominar el planeta durante la segunda guerra mundial (1939-1945), pero unos años antes, como lo decíamos al comienzo, cinco goles peruanos aplastaron el mito de la superioridad. Recordemos, además,  que Austria era la cuna de Adolfo Hitler.

Como si lo hubieran planeado, al comienzo, el arquero peruano Juan Valdivieso se dejó meter dos goles, y el primer tiempo terminó a favor de los austriacos. En el segundo tiempo, los peruanos les enseñaron a los jugadores “superiores” lo que era una verdadera blitzkrieg (guerra relámpago) porque les metieron dos goles y empataron. En el tiempo extra, el Perú anotó cinco contundente goles que definieron el partido. Es de comprender la rabia demencial del Fuhrer quien entró en rabia porque los jugadores peruanos, mestizos y morenos, habían demostrado que podían ser superiores.

Con recursos fraudulentos, los goles, primero y luego, el partido, fueron anulados, y se les quiso obligar  a jugar de nuevo en secreto. Por dignidad, los peruanos se retiraron. En uno y otro lado del mundo, se les ha seguido considerando como los triunfadores. “Nadie se nos montará encima sino doblamos la espalda”, dijo una vez Martin Luther King, y esa fue justamente la conducta de nuestros jugadores: no inclinarse ante nadie.

Esterilizaciones en el Perú de Fujimori. En el Perú de Fujimori ha habido esterilizaciones. Y fueron aplicadas contra mujeres que se consideró pobres e indígenas, y por lo tanto no merecedoras de ser madres. Todas se hicieron contra la voluntad. Algunas fueron abortos y otras, asesinatos.

El Perú y sus jugadores se cubrieron de gloria en 1936. Cinco futbolistas  enfundados en la casaquilla rojiblanca han declarado su sometimiento a la hija del dictador japonés que practicó las doscientas mil esterilizaciones racistas. Se ha insinuado que cada uno de ellos recibió 30 mil dólares a cambio, pero resulta difícil que sean tan roñosos  cuando sabemos que sus ganancias son grandes. Más fácil es suponer que aquella desdichada actitud fue motivada por su propia ignorancia y el poder de la televisión. La radio y casi todo el periodismo destinado a endiosar a la hija del dictador. Hay que recordar que además los otros futbolistas se negaron.

Gloria en 1936. ¿Miseria en el 2021? No necesariamente. Cinco individuos disfrazados no hacen historia. Recordando al santo luchador M.L. King, “cuando las personas están tristes no hacen nada”.

Texto en diario UNO, 23-05-2021, escrito por Eduardo Gonzáles Viaña.

Más de 80 años después, cinco jugadores de fútbol de la selección peruana  respaldan a Keiko, lo cual ha generado críticas a la luz de la casaquilla peruana.

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