miércoles, marzo 25, 2020

HISTORIA, BICENTENARIO, REFLEXIONES, V (Qhapap Ñan o Camino Inca)


“…Una de las cosas de que yo más me admiré contemplando y notando las cosas deste reyno fue pensar cómo y de qué manera se pudieron hacer caminos tan grandes y sobervios como por él vemos y qué fuerzas de honbres bastaron a lo poder hacer y con qué herramientas y estrumento pudieron allanar los montes y quebrantar las peñas para hazerlos tan anchos y buenos como están; porque me parece que si el Enperador qusiese mandar hacer otros camino real como el que va del Quito al Cuzco sale del Cuzco para yr a Chile, ciertamente creo con todo su poder para ello no fuese poderoso ni fuerzas de hombres lo pudieran hazer, si no fuese con la horden tan grande que para ellos los Yngas mandaron que oviese…”
(Pedro Cieza de León. Crónica del Perú, segunda parte, 1553).
El Qhapap Ñan en tiempos del Tawantinsuyu se ha constituido en un instrumento vital para el funcionamiento del Estado. Ha facilitado el paso para aprovechar la riqueza de recursos naturales en las zonas andinas. Con el Qhapap Ñan se armonizó la conectividad entre distintos pueblos, sus recursos naturales, las economías, sus culturas, etc. En estos tiempos, una lectura de lo que implica el Qhapap Ñan existe la siguiente voz popular: “cuanto más carreteras hay, mejor es”. Entonces, frente a la colapsada carretera central, pensada en los inicios del siglo XX, la respuesta es una nueva y mejor ruta de Carretera Central que, obviamente, significa dinamizar la economía regional por zonas del camino inca y paisajes del Pariaqaqa.
Imagen: Camino transversal, Pachacámac-Xauxa. Tramo del Pariaqaqa. 

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